DIARIO DE VIAJE
DÍA 1: Llegada a Katmandú.
Un nuevo viaje comienza en el aeropuerto Madrid-Barajas, destino Nepal. Tras casi 20 horas de vuelo, incluyendo escalas, llegamos a Katmandú. Como cualquier capital asiática es totalmente caótica, el tráfico es abrumador y el descontrol reina en las calles, resumiendo, me siento en casa. Son las 20:00 pm y pese a estar muertos, aprovechamos para hacernos la tarjeta SIM, dar una vuelta rápida por Thamel, cenar e irnos a dormir.
DÍA 2: Visita al Templo de Pashupatinath, permisos del trekking y Patan Durbar Square.
Amanece en la capital, y con los primeros rayos del sol nos ponemos en marcha. Nuestra primera visita es el famoso Templo De Pashupatinath, a orillas del río Bagmati, es uno de los templos hinduistas más famosos del mundo. En 1979 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Visitamos el templo, observando en silencio y en segundo plano, como se realizaban las ceremonias de cremación en pilas de madera cerca de los ghats (escalinata al pie de un río).
Al igual que en el Ganges en la India, las cenizas de los difuntos se arrojan al río sagrado, exceptuando cuatro casos en los que el cuerpo se deposita sin la ceremonia de cremación: mujeres embarazadas, niños, leprosos y muertos por picadura de serpiente. Continuamos con la visita, recorriendo los alrededores del templo, hasta que llego la hora de tramitar los permisos del trekking Annapurna Sanctuary.
Por la tarde, nos dirigimos a Patan Durbar Square. Ubicada a unos 5km del centro de la capital, este complejo arquitectónico dañado por el terremoto de 2015, es una autentica pasada. Intentamos entrar en el recinto callejeando para evitar pagar la entrada, pero finalmente nos pillan y tuvimos que pagar las 1000 rupias que costaba la entrada. Durante unas horas nos perdimos por el increíble recinto histórico, disfrutando de sus dos mayores atractivos: el Templo de Krishna y el Templo de Oro.
DÍA 3: Viaje a Pokhara, puerta de acceso al Annapurna.
Toca dejar atrás Katmandú para ir a nuestro nuevo destino, Pokhara. Contratamos un driver para que nos lleve hasta nuestro objetivo. Nuestro grupo esta formado por siete personas, por lo que nos sale muy rentable movernos así. Tardamos en llegar unas 7h/200km, el tráfico nepalí es horrible y los kilómetros caen muy lentamente.
La ciudad de Pokhara, por su ubicación perfecta a los pies de los Annapurnas, la convierte en una zona privilegiada que vive principalmente del turismo, siendo uno de los destinos más populares de todo el país. Aprovechamos la tarde libre para comprar provisiones para nuestro trekking: frutos secos, accesorios, algo de ropa y lo más importante: barritas energéticas. Tras una buena cena nos fuimos a dormir, se avecinan días muy duros y largos.
DÍAS 4,5,6,7,8,9: Trekking Campo Base Annapurna Sanctuary, 4130m.
DÍA 10: Regreso a Pokhara, vuelo en parapente y visita al lago Phewa.
Nos despertamos sin prisa, después de estar 6 días durmiendo en colchones húmedos a -12ºC, nos merecemos un descanso. Nepal, es considerado la cuna del parapente, y con tal fama decidimos hacer un salto tandem. El salto resultó ser un verdadero fracaso, caro y de apenas 10 minutos de duración. Mientras volábamos nos pidieron más dinero por hacer «acrobacias» y que así tuviera algo de emoción la actividad. Nos sentimos algo engañados, no solo por el vuelo que duró mucho menos de lo que nos dijeron, sino por las formas de intentar sacarnos más dinero del que acordamos en un principio. Pese a la decepción del vuelo, aprovechamos la tarde para disfrutar de un atardecer precioso sobre el lago Phewa.
DÍA 11: Rafting río Upper Seti y viaje a Lumbini.
Suena el despertador a la par que sale el sol. Tras desayunar, nos dirigimos a nuestra segunda actividad, el rafting del río Upper Seti. Vamos sin muchas expectativas, el rafting a penas llega los 8km y no lleva mucha agua en esta época del año. Sin embargo, a diferencia del vuelo en parapente del día anterior, la actividad resulta ser un éxito. Una buena combinación de caídas y golpes en agua fría, siempre vienen bien para empezar la jornada.
Por la tarde, nos pusimos rumbo a Lumbini. Tardamos unas 6h30′ en recorrer los 200km que nos separaban de nuestro nuevo destino. Sinceramente este trayecto nos pareció una auténtica locura, el último tramo estaba sin asfaltar y con un tráfico absurdo, también es cierto que no ayudo que el coche fuese de 5 plazas y nosotros 7 tarugos.
DÍA 12: Lumbini, lugar de nacimiento de Buda.
Hoy toca recorrer Lumbini, una pequeña ciudad al sur de Nepal a escasos 25km de la frontera con India. En el centro del pueblo, se encuentra un recinto de planta rectangular llamado «Lumbini Developmen Trust», cuya entrada es gratuita. El recinto rectangular está partido por un gran estanque, dejando a un lado los templos budistas de la escuela de Therevada, y al otro los templos budistas de Mahaya, reservando el centro para su atracción principal, el Templo de Maya Devi (lugar donde la madre de Buda dio a luz). Recorremos durante horas los numerosos templos de cada país, cada uno con su arquitectura característica de su zona geográfica.
Finalmente, llegamos al punto más importante de nuestra visita, el Templo de Maya Devi, cuya entrada en este caso si es de pago. Recorremos tranquilamente y con el ruido de niños gritando de fondo, los tres puntos principales de este templo: Marker Stone (piedra donde nació Buda), Puskarini Holly Pond (estanque donde Buda tuvo su primer baño de purificación) y el árbol sagrado donde meditaba Buda. Con la puesta de sol nos retiramos a cenar a la terraza de un hotel cercano para poner punto final a esta curiosa y espiritual visita.
DÍA 13: Viaje a Chitwan.
Dejamos atrás Lumbini para irnos a Chitwan. Esta vez decidimos contratar un vehículo algo mas grande, pero seguimos sin dar con la tecla. Tardamos unas 5h/150km en llegar a nuestro nuevo alojamiento en Saurama, Chitwan. Por la tarde, estuvimos buscando la mejor oferta para hacer los safaris de los próximos dos días, decantándonos finalmente por un paquete de tres actividades: safari a pie, safari en Jeep y safari en canoa. Tras un precioso atardecer sobre el río Rapti, cenamos una increíble barbacoa y nos fuimos a dormir, Chitwan y sus famosos rinocerontes nos esperan.
DÍA 14: Safaris a pie en Chitwan National Park.
Comenzamos nuestro trío de safaris en Chitwan con el «trekking into the jungle», una jornada entera andando dentro del parque con dos guías en los que hemos depositado toda nuestra confianza. Tras un curso rápido de como actuar en caso de ser atacados por rinocerontes, elefantes o tigres, cruzamos el río Rapti en canoa hasta llegar a la orilla opuesta. En la arena se podían ver huellas de muchos animales, entre ellas las del tigre, ojalá tengamos suerte. Poco a poco nos vamos adentrando en la jungla, la vegetación es muy densa, a veces incluso intransitable. A la media hora de iniciar la marcha, los guías se ponen algo tensos y nos dicen que nos agachemos y permanezcamos en silencio, fue entonces cuando apareció un ejemplar macho de rinoceronte asiático a unos 50m de nosotros. Es difícil describir la sensación de encontrarte con un animal así en libertad. Nos quedamos contemplando al salvaje animal durante unos minutos, que gracias a su mala visión no se percato de nuestra presencia.
Continuamos nuestra ruta cruzándonos con toda clase de fauna salvaje: monos, chacales, ciervos, arañas gigantes, incluso pudimos divisar desde lo alto de un mirador un elefante a lo lejos. También tuvimos la gran suerte de contemplar un montón de sanguijuelas chupando las sangre de nuestras piernas. Cuando volvíamos al punto de partida cerca del cauce del río, nos encontramos de frente con otro rinoceronte, sin embargo, a diferencia del primero, este se percató de nuestra presencia y vino directos a por nosotros.
A pocos metros de llegar a donde estaba el grupo al completo, giró bruscamente y se metió en los juncos. Afortunadamente todo quedó en una buena historia para el recuerdo, y un buen susto. Antes de que cayera el sol, llegamos al punto de partida habiendo recorrido unos 19km en unas 8h. Sinceramente no esperaba haber visto tanta fauna salvaje en esta actividad, fue una verdadera pasada sentir el parque desde la vulnerabilidad de ir andando. Actividad 100% recomendable.
DÍA 15: Safari en Jeep, Chitwan National Park.
Comienza el segundo safari, esta vez en Jeep. Recorremos unos 40km adentrándonos en lo más profundo del parque, hasta llegar a un río donde paramos el coche y nos pusimos a esperar. El primer regalo de la jornada apareció en escena, un rinoceronte hembra con su cría cruzando el río. Más tarde aparecieron más rinocerontes, incluso uno de ellos paso a escasos 5 metros de donde estábamos nosotros.
El segundo safari termina sin poder haber visto el tigre, la joya de la corona del parque, sin embargo, no todos los días se va a dormir uno habiendo visto una quincena de rinocerontes asiáticos, cocodrilos y ciervos.
DÍA 16: Safari en canoa y regreso a Katmandú.
Tercer safari en Chitwan, para terminar hicimos un recorrido en canoa por nuestro ya conocido río Rapti. Nos subimos nueve personas, a una canoa que era de todo menos estable y de apenas 50cm de ancho, algo que no se agradece teniendo en cuenta que el río esta plagado de cocodrilos.
El paseo trascurre sin ningún accidente y con las todas las extremidades al completo. Al bajarnos, nos dicen que podemos visitar «Elephant Breeding Centre», un centro de protección de elefantes del gobierno nepalí, algo que a priori nos pareció buena idea, sin embargo, aquí llegó uno de los momentos más tristes de todo el viaje. Al entrar al recinto, nos cuentan que es un centro de cría de elefantes amenazados del propio parque que son incapaces de poder relacionarse y vivir en su entorno natural. En el patio se encontraban una veintena de elefantes con sus correspondientes crías, todos ellos encadenados sin poder moverse y con un techo que apenas daba la suficiente sombra para cubrir un solo ejemplar. Sin entrar a debatir si está bien o mal, sí voy a cuestionar por lo menos el estado en el que se encuentran los animales, ver un animal tan grandioso y salvaje como es el elefante en ese estado, es algo que por lo menos a mí me rompió en mil pedazos. Desaconsejo totalmente esta visita, es prescindible y se aleja bastante de mi concepto de turismo responsable. Tras comer, partimos dirección Katmandú (140km / 5h), el viaje tristemente va llegando a su fin.
DÍA 17: Visita Bhaktapur y Swayambhunath.
Nos despertamos en Katmandú, como parte del grupo se va al día siguiente vamos a tener que pasar un día más del previsto en la capital. Tras un buen desayuno nos dirigimos a Bhaktapur en transporte público. Tardamos en llegar 1 hora aproximadamente (13km desde Thammel). Si Katmandú es la capital del país, Bhaktapur es sin duda la capital cultural, tristemente quedó destrozado por el terremoto del 2015, pero pese al catástrofe aun se pueden ver verdaderas obras de arte a lo largo de todo el recinto.
Por la tarde, visitamos el templo de Swayambhunath más conocido como el «templo de los monos». Dicho complejo se encuentra a unos 3-4km del centro de la ciudad, en lo alto de una colina. Para llegar a su «cumbre» tendrás que subir unos trescientos escalones, pero te aseguro que contemplar la estupa Swayambhunath y su cúpula dorada con la ciudad de Katmandú merece mucho la pena.
DÍA 18: Visita Durbar Square de Katmandú y Boudhanath Stupa.
Último día de visitas culturales y como no podía faltar, toca la plaza Durbar de Katmandú. Ubicada a 2km desde el barrio Thamel, la gran plaza dañada por el terremoto de 2015, es el hogar de la niña Kumari, una diosa viviente, la cual se asoma todos los días entre las 9-11 de la mañana a la ventana de Kumari Ghar. Tardamos en llegar unos 30 minutos, a medida que nos acercamos a la entrada el caos de la ciudad se intensifica y la gente se multiplica, sin embargo, tras pagar la entrada y entrar a la plaza parece que todo se detiene, incluido el tiempo.
Terminamos el día visitando la Boudhanath Stupa, considerada una de las más grandes del mundo, y sin duda la más increíble de todo Nepal. Nos tomamos un café en la terraza de un edificio de este mismo recinto. Poco a poco va cayendo el sol tras la cúpula dorada de la estupa regalándonos un último atardecer digno de postal.
DÍAS 19 Y 20: Final del viaje.
Todo viaje tiene un final, y esta aventura por las tierras del Himalaya ha llegado a su fin. Tras disfrutar de un día completo sin hacer nada, nos dirigimos aeropuerto rumbo a casa. Nepal ha resultado ser un destino super completo, una mezcla perfecta entre naturaleza, historia, cultura y misticismo. Pocos lugares en el mundo cuentan con paisajes tan inmensos capaces de hacerte sentir diminuto en un entorno tan abrumador.
