DIARIO DE VIAJE

DÍA 1: Llegada a Nambia a través de la frontera Violsdriff. Viaje hasta Hobas (170km/6).

Nos despertamos en Springbok (Sudáfrica) sobre las 6:00am y pusimos rumbo a la frontera terrestre de Vioolsdrif, la cual se encontraba a 120km/1h. Una vez allí, no tardamos mucho en cruzarla y no tuvimos ningún problema, de hecho, los policías estaban de buen rollo, tanto que se permitieron el lujo de probar nuestras colonias. IMPORTANTE: es recomendable no llevar alimentos frescos, especialmente carne. 

Los primeros kilómetros pasaron rápidamente en nuestro indestructible Nissan Almera (Sí, vamos a cruzar medio continente africano en un sedán, no teníamos dinero para un «sobrevalorado» 4×4). Nuestro objetivo era llegar hasta Hobas, lugar de entrada al Cañón del río Fish. Nuestra felicidad llegó a su fin en el momento que dejamos atrás las carreteras asfaltadas para comenzar con la verdadera odisea del viaje, los caminos off-road de Namibia, una auténtica pesadilla. 

Tardamos 6 horas en llegar a nuestro destino a una velocidad media de 20-30km/h, sin embargo, a nuestra llegada a «Hobas Campsite», no aceptaban tarjeta de crédito y no disponíamos de suficiente dinero en efectivo, por lo que tuvimos que irnos a «Cayon Road Campsite« donde si las aceptabanFinalmente agotados tras una jornada entera conduciendo, pudimos montar nuestras tiendas de campaña en lo que sería nuestra primera noche de acampada del viaje. Aprovechamos el espectacular camping para disfrutar de sus instalaciones y especialmente de su bar. Pese a la dureza del día, los paisajes áridos de Namibia nos enamoraron, incluso tuvimos la suerte de ver los primeros animales salvajes como oryx, cebras y avestruces.

DÍA 2: Visita Cañón río Fish y viaje hasta Lüderizt (420km/8h).

Tras nuestra primera noche a la intemperie y sin demorarnos en exceso, nos fuimos a visitar el segundo cañón más grande de todo el mundo y el más grande de toda África. Tardamos en llegar 1h/25km. Precio de la entrada por persona: 80N$ (5€) Disfrutamos del entorno y de las espectaculares vistas desde sus miradores durante 2h. 

Antes de partir, un local nos explicó como funcionaba la nomenclatura de las carreteras del país, para poder organizar mejor las etapas:

  • Carreteras tipo B: carreteras asfaltadas y en buen estado.
  • Carreteras tipo C: carreteras no asfaltadas, pero aptas para cualquier tipo de vehículo (aunque sea a velocidad de tortuga como era nuestro caso).
  • Carreteras tipo D: carreteras es mal estado y donde se recomienda el uso de 4×4 (nosotros transitamos por alguna de ellas adaptado la velocidad al terreno)

Con todo claro, nos lanzamos de nuevo a la carretera. La primera parada fue en Seeheim, a unas 5h/130km de Hobas (velocidad media unos 30-50km/h). Paramos a comer en «Seeheim Hotel», un precioso alojamiento a tener en cuenta, con unos dueños super simpáticos, que a parte de darnos buena comida nos dejaron usar su piscina. Tras la comida y con las energías renovadas, pusimos rumbo a la ciudad costera de Lüderitz. Destino que alcanzamos en unas 3h/290km

DÍA 3: Visita Lüderitz, Agate Beach y Kolmanskop. Viaje hasta Keepmanshoop (320km/4h).

Amanece en la ciudad portuaria de Lüderitz. Esta localidad no tiene mucho que ofrecer salvo sus coloridas calles y la iglesia evangélica de Felsenkirsche, lugares donde se puede apreciar su pasado colonial alemán. Aprovechamos también para hacer una visita y descansar en la cercana playa de «Agate Beach». De camino encontramos una charca repleta de flamencos  y una decena de imponentes oryxs.

La siguiente parada y principal razón de nuestro viaje a la costa de Namibia, fue la visita al pueblo fantasma de Kolmanskop. Esta ciudad vivió a costa de la explotación de diamantes hasta que dicho recurso se agotó. En 1956 el último habitante abandonó Kolmanskop quedando así en el olvido y dejando una ciudad al completo bajo el mar de arena del desierto del Namib. IMPORTANTE: la visita dura alrededor de 2h y el recinto cierra a las 13:00, por lo que es recomendable llegar con tiempo. Precio de entrada: 330N$ (20€). 

Tras la espectacular visita de la ciudad fantasma, continuamos nuestro viaje hasta llegar a la región de Keepmanshoop (320km/4h). Nos alojamos en «Quivertree Forest Rest Camp«, un bonito camping a los pies de un bosque de árboles Quiver, donde aparte de ver un espectacular atardecer, también contemplamos como la dueña del alojamiento daba de cenar a una mascota un tanto peculiar.  

DÍA 4: Viaje Keepmanshoop - Windhoek (500km/5h30').

Día de viaje a la capital de Namibia. Finalmente, tras 5h30’/500km conduciendo en línea recta por una carretera asfaltada llegamos a Windhoek. La ciudad tiene poco que ofrecer, sin embargo, es bonito pasear por sus calles y disfrutar de la arquitectura con influencia de su pasado colonial alemán. 

DÍA 5: Día de relajación y gastronomía en Windhoek.

Llevamos dos semanas de viaje desde que partimos de Ciudad del Cabo, dejando atrás muchos kilómetros y horas de coche, por lo que es el momento de parar un día y relajarse, y que mejor lugar para ello que Windhoek. También en este mismo día llegó el cuarto y último integrante de la expedición africana. Por la noche, celebramos mi 30 cumpleaños en uno de los mejores restaurantes de la ciudad «Joe’s Beerhouse«.  Tras comer una cantidad absurda de diferentes tipos de carne con sus respectivas jarras de cerveza, nos fuimos a descansar, pues mañana continua la aventura por el desierto del Namib.

DÍA 6: Viaje Windhoek-Solitaire (250km/5h).

Abandonamos la capital para lanzarnos nuevamente a la carretera. Llegamos hasta Rehoboth por la principal carretera asfaltada del país (B1), en este punto aprovechamos para repostar y comprar suministros para los próximos días, pues a partir de este punto nos adentraríamos en el corazón del Namib y allí los recursos y la gasolina escasea. Según como teníamos previsto, comenzaron los caminos de arena , piedras y lo peor de todo, los surcos de tierra seca que llevaban al límite a los amortiguadores del pobre Nissan Almera. La velocidad media no superaba los 30km/h hasta que llegamos al puerto de montaña Spreetshoogte Pass, cuyas vistas fueron espectaculares.

El tramo de bajada del puerto ¡estaba asfaltado! y una vez abajo del todo, pese a ser camino de tierra, podíamos ir a 60-70km/h… no, nos lo podíamos creer. Finalmente, llegamos a Solitaire después de 5h/250km. A nuestra llegada al asentamiento/estación de servicio, pagamos 13€ por persona para poder acampar y disfrutar de las instalaciones, incluida la piscina.

Por la tarde, llegó uno de los momentos más bonitos del viaje, un atardecer naranja flúor digno de película. He tenido la suerte de poder contemplar numerosos atardeceres por todo el mundo y nunca había visto algo así, simplemente increíble. 

DÍA 7: Viaje Solitaire-Sesriem (80km/2h). Visita Sosussvley.

Nos despertamos junto a una gran familia de graciosas ardillas. Sin demorarnos en exceso, partimos a Sesriem (80km/2h), la puerta de entrda al Parque Nacional Namib-Naukluft (precio entrada: 80N$/5€ persona + 10 N$/1€ por coche). En esta región, en el mismísimo corazón del Namib, hay «numerosos» lugares para acampar. Nosotros decidimos quedarnos en «Sesriem Campsite NWR», pese a ser el sitio más caro (500N$/30€ por persona), ya que en este alojamiento se encuentra la entrada al parque nacional y para las personas que duermen en dicho sitio se les permite estar hasta el atardecer, mientras que si duermes en otro sitio tendrás que abandonar el parque antes de las 18:00. Mientras montamos el campamento somos visitados por un curioso oryx, que después trataría de embestirnos.

Con el campamento montado, nos fuimos a visitar el Parque Nacional Namib-Naukluft, con el objetivo de visitar sus tres grandes protagonistas: la famosa Duna 45SossuvleiDeadvlei

La primera parada fue la Duna 45, subir a lo alto para disfrutar de sus imponentes vistas del Namib no fue tarea fácil, pero desde luego mereció mucho la pena. 

Tras vaciar nuestras zapatillas de arena, continuamos hacia la zona donde de Sossusvlei y Deadvlei. Justó cuando la carretera asfaltada termina, comienza un camino de arena solo apto para 4×4, por lo que lógicamente aparcamos nuestro Nissan Almera e hicimos el camino de unos 5 kilómetros por pleno desierto andando (puedes realizar este trayecto es unos taxis 4×4 que te llevan hasta los puntos de interés si no quieres ir andando o con tu vehículo). El trayecto pese a sol abrasador, fue simplemente único, pudimos ver numerosos antílopes y oryxs con un fondo digno de postal. 

Finalmente, llegamos a la visita estrella de Namib, el lago muerto de Deadvlei con sus increíbles esqueletos de acacias de más de 800 años de antigüedad, sin duda alguna uno de los lugares más mágicos y enigmáticos de todo Namibia.

Agotados y algo deshidratados por el calor, volvimos a desandar lo andado camino a la carretera asfaltada donde nos esperaba nuestro pequeño y gran compañero de viaje de cuatro ruedas. 

DÍA 8: Amanecer en Duna 40. Viaje Seesriem-Swakopmund (360km/8h)

Suena el despertador a las 4:30am, desmontamos el campamento y nos ponemos rumbo a la Duna 40. Como hemos acampado dentro del parque nacional, no tenemos que esperar a que abran las puertas a las 6:00am. Recorremos los 40km/1h que nos separan de la gigantesca duna. Con el sol todavía escondido subimos por su serpenteante cresta buscando una butaca de oro para el espectáculo.

Con el sol en lo alto del cielo, nos ponemos en marcha de nuevo, pues tenemos por delante la etapa de conducción más dura y larga de todo el viaje. Regresamos a Solitaire (80km/1h30′), donde hacemos una parada técnica para repostar, desayunar y de nuevo a la «carretera». Dejamos atrás el cartel del Trópico de Capricornio, cruzamos el Gaub-Pass y posteriormente el Kuiseb-Pass (dos puertos de montaña preciosos). Tras la montaña rusa de subidas y bajadas, entramos en una recta infinita por mitad del desierto hasta llegar a una carretera asfaltada que terminaría en Walvis Bay. A partir de este punto, ya estábamos de nuevo en la civilización. Continuamos hasta llegar al objetivo de la jornada, nuestro alojamiento de Swakopmund, habiendo recorrido un total de 360km/8h. Aprovechamos los recursos de la gran ciudad para cenar absurdamente y conocer la vida nocturna de la costa de Namibia. 

DÍA 9: Visita Cape Cross, Skeleton Coast. Visita ciudad de Swakopmund.

Tras una noche de fiesta y borrachera en Swakopmund, nos dirigimos a la famosa Skeleton Coast. Conocida como «Puertas del Infierno» por los antiguos exploradores. Estos cientos de kilómetros de desierto a pie de playa, es el hogar de decenas de esqueletos de barcos naufragados. La primera parada del día fue Cape Cross (130km/1h30′), una colonia de unos 200.000 lobos marinos (precio entrada: 80N$/5€ por persona + 10N$/0.5€ por coche). Bueno, pues hasta llegar a la entrada todo bien, a partir de este punto comenzó uno de los peores momentos del viaje. A nuestra llegada a la colonia lo que nos encontramos fue una auténtica carnicería, cientos de crías muertas de lobos marinos a pocos metros del parking, no entendíamos nada. 

Hablando con la gente de la reserva, nos comentan que el motivo de tal tragedia es la pesca indiscriminada y el calentamiento de las aguas causadas por el cambio climático que da lugar a que los peces emigren a otras zonas, provocando así que las madres de lobos marinos den a luz prematuramente ya que no que no tienen suficiente energía para mantener al feto. Se estima que este último año han muerto alrededor de 7000 crías en la colonia. 

Tras la macabra y fétida visita, seguimos recorriendo la Skeleton Coast, parando hacer fotos en los cascos de barcos varados en la arena. Por la tarde, volvimos a Swakopmund para seguir visitando la ciudad, más concretamente su paseo marítimo donde vimos el atardecer. Personalmente, me pareció una localidad con muchísimo encanto en la que merece la pena detenerse.

DÍA 10: Viaje a Swakopmund-Spitzkoppe (150km/3h). Visita Spitzkoppe.

Dejamos atrás la civilización para volver al interior de Namibia. Esta vez nos dirigimos a Spitzkoppe, uno de los lugares más emblemáticos del país y a su vez uno de los menos visitados. Tardamos unas 3h/150km en llegar a la entrada (precio: 80N$/5€ por persona + 80N$/5€ por coche). Una vez dentro del parque natural, aprovechando que éramos los primeros en llegar, montamos el campamento en un lugar privilegiado cerca de la famosa formación rocosa conocida como «The Bridge».

Pocos lugares en el mundo te transmiten la paz que este lugar es capaz de conseguir. Durante el día, realizamos un trekking de unos 10km alrededor de parque, visitando los puntos más importantes como «The Bridge» o «Rock Pool», sin perder de vista en ningún momento su pico más alto de 1730m de puro granito.

DÍA 11: Viaje Spitzkoppe-Otjiwarongo (300km/5h).

El amanecer en Spitzkoppe fue algo de otro planeta, con los primeros rayos del sol, las formaciones rocosas se tornaron en un color rosado, dando la sensación de estar en un lugar completamente diferente. Tras el desayuno, nos pusimos en marcha a Otjiwarongo. Este pueblo carece de interés, sin embargo, su ubicación es perfecta si vas de camino a Ethosa o como en nuestro caso, visitar un poblado Himba. Tardamos 5h en recorrer los 300km que nos separaban de «Out Of Africa Lodge» (alojamiento muy recomendado, 18€ por persona).

DÍA 12: Viaje Otjiwarongo-"Onjowewe Lodge" (200km/2h). Camping próximo a tribu Himba.

Ponemos rumbo a «Onjowewe Lodge», un alojamiento a través del cual contratamos una «Himba dinner» (precio: 350N$/17€) y una visita a una tribu Himba (precio: 300N$/15€) para el día siguiente. Tardamos 2h/200km en llegar al camping. Sinceramente, el establecimiento era una pasada, si lo que buscas es algo auténtico, porque básicamente no tenia ni luz, ni agua y por supuesto no llegaba la cobertura (precio: 200N$/9€). Resumiendo el precio total del alojamiento, Himba dinner y visita a la tribu: 850N$/40€ por persona.

DÍA 13: Visita tribu Himba. Viaje "Onjowewe"- Ethosa (200km/2h30').

Sobre las 7:00am nos vinieron a buscar para dirigirnos al poblado, ubicado a 1,5km de nuestro camping. A nuestra llegada nos recibieron un grupo de mujeres Himba, vestidas con pieles de cabra y con su peinado característico a base de arcilla. Durante la primera media hora, mientras hablábamos con ellas nos iban enseñando el poblado y lo que hacen en su vida cotidiana, hasta aquí todo perfecto. Tras salir de una de las casas , comenzó el show. De repente, lo que parecía una aldea tranquila donde todo el mundo mundo hacía sus quehaceres, se convirtió en un mercado improvisado caza-turistas. Personalmente, nunca he sido muy fan de este tipo de visitas y con lo vivido aquí me reafirmo. 

Tras la peculiar visita, partimos dirección al Parque Nacional de Ethosa, la visita más esperada de Namibia. Tardamos en llegar 2h30’/200km a nuestro alojamiento de los próximos días «Ethosa Campsite Post Trading» (precio 200N$/10€ por persona y noche). Con el campamento ya montado nos dirigimos a «Ethosa Village Lodge» para contratar los safaris de los dos próximos días, ya que meter al pobre Nissan Almera en el parque nos pareció una locura y así también descansaríamos de tanta condución. Precio safari medio día: 990N$/47€, entrada al parque incluida.

DÍAS 14/15: Safaris Ethosa National Park.

La mejor forma de describir un safari es mediante fotos, y pese no tener más cámaras que las de nuestros móviles, te dejo unas pocas para que te hagas una idea de la fauna que habita en este increíble lugar. 

DÍA 16: Viaje Ethosa - Rundu (500km/6h)

Nos despedimos de Ethosa, tras dos días increíbles viendo fauna salvaje en peligro de extinción y en completa libertad, un verdadero privilegio hoy en día. Nos dirigimos al pueblo de Rundu, por donde entraríamos al día siguiente a la franja de Caprivi, dirección a Botsuana. Llegamos a nuestro destino sobre las 17:00 tras unas 6h/500km al volante. Nos alojamos en «Amelies @house» (25€, 4 personas/1 noche). Por la noche, cenamos y nos tomamos unas cervezas en una terraza a orilla del río Okavango, frontera natural entre Namibia y Angola.

DÍA 17: Rundu - Divindu (200km/2h). Paseo en barca por río Okavango.

Seguimos nuestro camino dirección a Botsuana hasta llegar a Divindu (200km/2h), el último pueblo antes de la frontera. Nos alojamos en «Ngapi Camp» (180N$/9€ por persona), un precioso camping a orillas del río Okavango. Por la tarde, contratamos una excursión en barca por el río justo al atardecer, donde pudimos ver un gran número de hipopótamos, incluso alguno de ellos llegó a perseguir a la barca por unos metros, una auténtica pasada. 

DÍA 18: Visita Bwabwata National Park Mahango Core Area y cruce de frontera Mohembo Border (Namibia-Botsuana)

Nuestro viaje por Namibia llega a su fin. Para llegar a la frontera de Mohembo, previamente tenemos que cruzar el Mahango National Park. Recorrimos el parque viendo un gran número de antílopes, facóqueros y algún que otro elefante.

El cruce de fronteras transcurre sin ningún imprevisto. No fueron especialmente simpáticos, pero tampoco nos dieron problemas. Tras todos los trámites, por fin estamos en Botsuana, el reino de los elefantes.

 

Información Mohembo Border: 

– Horario: 08:00 – 18:00.

– Precio por persona: 50 Pula / 4€

– Precio por coche: 165 Pula / 11€