DIARIO DE VIAJE

DÍA 1: LLEGA A CUIABÁ Y VIAJE HASTA POCONÉ.

Mi nueva aventura por Brasil comienza en la ciudad de Cuiaba. Tras recoger mi mini-pick up de alquiler con la empresa Movida, me puse en marcha dirección al pequeño pueblo de Poconé (100km/1h30′). Esta pequeña localidad, en el corazón de brasil, es conocida por ser la puerta de entrada al Pantanal Norte. Aprovecho la tarde para hacer una compras y descansar, ya que el pueblo tiene poco que ofrecer y los próximos días prometen ser intensos.

DÍA 2: VIAJE A PORTO JOFRE. PANTANAL NORTE ME DA LA BIENVENIDA.

Con el inicio de un nuevo día comienza el viaje. Me pongo en marcha al amanecer con el objetivo de recorrer sin prisa la famosa Transpantaneira, una pista de 140 km que une Poconé con Porto Jofre. El trayecto me llevó unas seis o siete horas, ya que me detenía constantemente para fotografiar la increíble fauna que encontraba por el camino: jabirús, espátulas rosadas, garzas, caimanes y un sinfín de especies más. El entorno era precioso, los ipês rosados contrastaban a la perfección con el verde de la vegetación y la tierra rojiza del camino.

A la hora de comer llego a mi alojamiento en Porto Jofre: la humilde, aunque no barata, Pousada Dona Onça. Aprovecho los colores del atardecer para recorrer los caminos que rodean Porto Jofre en busca de más fauna salvaje, pero no tengo suerte y regreso a descansar.

DÍA 3: JAGUARES DEL PANTANAL NORTE.

La región que rodea Porto Jofre, el Parque Estatal Encontro das Águas, es famosa por ser la zona del planeta con mayor densidad de jaguares: aproximadamente diez por cada 100 km². Sabía que tenía muchas probabilidades de encontrarme con alguno, pero lo que nunca imaginé fue la cantidad que llegaría a ver en una sola jornada.

Los primeros jaguares no tardaron en aparecer en escena. He tenido muchos encuentros con fauna salvaje, pero jamás olvidaré la primera vez que este gran felino me miró; sus ojos reflejaban toda la belleza y la fuerza natural del pantanal.

A lo largo del día llegué a contar un total de diez jaguares. Pude observarlos bajo las diferentes luces del día: durmiendo, cruzando el río o intentando cazar, aunque sin éxito. Pero el auténtico regalo llegó en los últimos minutos del safari, cuando ya regresábamos al alojamiento. De repente, y sin previo aviso, apareció en escena un joven jaguar realizando acrobacias sin sentido en el agua. Fue un momento que pude captar para inmortalizar y conseguir la que, desde mi humilde punto de vista, es la mejor foto que he hecho hasta la fecha.

DÍA 4: PANTANAL NORTE SALVAJE.

El día amaneció nublado, húmedo y frío. Tras cargarme de café, me dirigí al embarcadero para dar comienzo a mi segunda jornada de safari. A diferencia del día anterior, la fauna estaba mucho más inactiva aunque no me impidió avistar dos grupos de nutrias gigantes surcando las aguas del río en busca de pescado y un fugaz jaguar, como una sombra que se movía sigilosamente entre las ramas de unos árboles arrastrados por la corriente. 

Las horas fueron pasando, y con ellas llegaron cientos de avistamientos de aves, caimanes (yacarés) y capibaras. Este entorno increíble está rebosante de vida; cada segundo ocurría algo a tu alrededor, hasta el punto de sentirte desbordado por la cantidad de estímulos que alcanzabas a percibir. Con las últimas luces del día regresé a mi alojamiento. Tras unas doce horas y cientos de kilómetros recorridos por el río, solo conseguí fotografiar un jaguar en este segundo día. Y, aun así, esa escasez me hizo apreciar y valorar aún más el enorme regalo que el Pantanal me ofreció en mi primera jornada de safari.

DÍA 5: VIAJE DE PANTANAL A CHAPADA DAS GUIMARAES.

Los dos safaris se me han quedado cortos; si volviera a organizar el viaje, intentaría por todos los medios añadir un tercer día. Personalmente, creo que es el mínimo que merece este lugar. La concentración de fauna en Porto Jofre es increíble, un auténtico paraíso. Con cierta pena, me subo de nuevo a mi pick‑up para poner rumbo al pueblo de Chapada dos GuimarãesEl trayecto hasta Chapada dos Guimarães se hace algo pesado, ya que hay que atravesar la ciudad de Cuiabá en hora punta. Tardo unas siete horas en recorrer los 315 km desde Porto Jofre.

Tras dejar mi mochila en el nuevo alojamiento y comer algo en la plaza principal de este encantador pueblo, aprovecho para hacer una de las pocas excursiones que se pueden realizar por libre en el Parque Nacional Chapada dos Guimarães: el sendero que conduce a la cascada Véu de Noiva. Es un recorrido bastante corto, de menos de un kilómetro, que permite llegar a uno de los rincones más emblemáticos de esta zona. Aunque el caudal de la cascada no es muy abundante, las paredes rojizas que la rodean aportan al paisaje una gran belleza. 

Como amante de los atardeceres, fui a disfrutar de la caída del sol en uno de los lugares más emblemáticos de la región: el Mirante Alto do Céu, un mirador en lo alto del Parque Nacional donde hay una plataforma con DJ, desde la que puedes tomar una cerveza mientras el sol se esconde en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos naranja, rosa y violeta.

DÍA 6: VIAJE DE CHAPADA DAS GUIMARAES HASTA AQUIDAUNA.

Jornada completa en coche en dirección al Pantanal Sur, la más larga y exigente de todo el viaje. Mucha gente suele hacer este trayecto en vuelo interno hasta Campo Grande; sin embargo, yo prefiero hacerlo por carretera, recorriendo los 730 km en unas 11 horas. Aunque gran parte del recorrido carece de especial interés, los últimos 200 km por pistas desde Rio Verde hasta Aquidauana fueron una auténtica maravilla. Además de la diversión que me ofreció la conducción off-road, pude ver y fotografiar numerosos animales, como zorros, armadillos, capibaras y algún que otro ciervo. Finalmente, ya con la luz del atardecer, llegué a mi alojamiento en Aquidauana completamente agotado.

DÍA 7: EN BUSCA DE OSOS HORMIGUEROS EN AQUIDAUNA.

Esta región del país es conocida por su gran población de osos hormigueros. Aprovecho el día para buscarlos con la intención de fotografiarlos en los caminos que rodean la ciudad de Aquidauana, especialmente alrededor de la Pousada Aguapé; sin embargo, no tengo suerte y, contra todo pronóstico, no consigo ver ninguno. A cambio, el Pantanal Sur me regaló otros avistamientos, como tucanes, armadillos y capibaras.

DÍA 8: VIAJE DE AQUIDAUNA HASTA PANTANAL SUR. SAFARI EN RÍO MIRANDA.

Al organizar el viaje, intenté tener un plan “B” por si no lograba ver jaguares en Porto Jofre, en el Pantanal Norte. Esta alternativa consistía en ir a las orillas del Río Miranda, cerca del pueblo Paso do Lonta. Para ello, contacté con Tony, creador de la agencia Why Not Pantanal Sur Jaguar Tour, reservando un par de días de safaris con él, mientras me alojaba en el precioso Pantanal Jungle Lodge.

(Si contactas directamente con el Lodge, ellos también ofrecen actividades y safaris por el río; sin embargo, por lo que comentaron allí, no estaban del todo contentos con las excursiones, ya que suelen ser bastante cortas y turísticas (tipo pesca de piraña o bañarse con flotadores en el río). Por eso, si lo que buscas son encuentros reales con fauna salvaje como yo, te recomiendo la agencia de Tony).

Recorrí los 200 km/3h que separan Aquidauna de la región de Paso do Loneta, donde se encuentra el Pantanal Jungle Lodge. Tras hacer el check-in y disfrutar de las instalaciones, la piscina y la comida del alojamiento, salí con Tony para el primer safari al atardecer, aunque, en lo que respecta a los jaguares, no tuvimos suerte.

DÍA 9: PANTANAL SUR SALVAJE.

Jornada completa recorriendo el Río Miranda. Si no hubiese visitado antes el Pantanal Norte, habría sido un buen primer contacto con el ecosistema y la fauna de la región; sin embargo, tras conocer Porto Jofre, el safari se me quedó corto. El volumen de fauna es considerablemente menor y, aunque logramos avistar brevemente un jaguar, la sensación general de la jornada fue algo decepcionante, especialmente teniendo en cuenta el precio que pagué por estos dos días.

Si vas con el tiempo justo, no recomendaría esta parada y, como menciono al principio del diario, invertiría ese dinero en pasar más días de safari en Pantanal Norte.

DÍA 10: VIAJE DE AQUIDAUNA HASTA BONITO. VISITA BURACO DAS ARARAS.

Aprovecho la primera luz del día para salir con Tony en busca de anacondas por los alrededores del pueblo, pero sin éxito. Tristemente, las únicas que he logrado ver estaban atropelladas en el arcén de la carretera, algo que me destroza, pues se trata de uno de los reptiles más increíbles del mundo y cuya población se ve cada vez más reducida.

Tras despedirme de Tony, puse rumbo al sur, hacia la localidad de Bonito, a unas 3 horas/240 km. Por la tarde tenía prevista la visita a la reserva Buraco das Araras.

Buraco das Araras es un enorme cráter natural de paredes rojizas cubiertas de vegetación y hogar de decenas de guacamayos que vuelan y anidan en sus acantilados. Posiblemente el mejor lugar de todo Brasil para ver a estas increíbles aves. Está situado a unos 50 km de Bonito y la mejor hora para visitarlo es por la mañana. No cometas el error de ir al atardecer, como hice yo, porque las sombras de los acantilados impiden apreciar bien los colores de estos animales tan espectaculares.

DÍA 11: BUCEO EN ABISMO ANHUMAS Y VIAJE HASTA DOURADO.

La pequeña localidad de Bonito está rodeada de ríos de aguas cristalinas, cascadas y cavernas, por lo que ofrece una infinidad de actividades. Sin embargo, es uno de los destinos más turísticos del país, así que hacer algo por libre es prácticamente imposible, además de que casi todo resulta bastante caro. De entre todas las actividades, la que más me llamó la atención fue una inmersión en una caverna de aguas transparentes llamada Abismo Anhumas.

El día previo a la actividad me acerqué a la oficina para mostrar mi permiso de buceo y firmar algunos documentos de responsabilidad, de modo que, al día siguiente, fui directo a la acción. Una vez en el lugar, y tras una breve charla de seguridad, descendí rapelando unos 60 metros mediante un sistema de poleas electrónicas hasta una plataforma flotante en el fondo de la caverna. Solo por las vistas de los rayos de sol entrando por la estrecha abertura del techo, iluminando decenas de metros de profundidad bajo la superficie del agua, ya mereció la pena la actividad. 

El entorno de la actividad solo fue superado por el mundo bajo la superficie del agua. La inmersión entre estalagmitas de más de 20 metros me hizo sentir que estaba en otro planeta. Durante unos 40 minutos recorrí el lago subterráneo, maravillado por sus formas geológicas, llegando en algunos puntos a tener visibilidad de unos 70 metros de profundidad: una auténtica locura. En uno de los rincones de la caverna se encontraba el esqueleto de un oso hormiguero gigante que debió caer por la abertura del techo. Si bien es cierto que el precio de la actividad es elevado, creo que superó con creces mis expectativas. Tras finalizar la actividad, continué mi ruta hacia el sur, hasta la localidad de Dourado (267 km/4 horas).

DÍA 12: VIAJE DE DOURADO HASTA FOZ DE IGUAZÚ.

Dourado tiene poco, por no decir nada, que ofrecer, así que tras el desayuno me puse en marcha rumbo al destino final de mi aventura: Foz de Iguazú, hogar de las famosas cataratas, catalogadas como una de las siete maravillas naturales del mundo. Llegar hasta aquí desde Dourado me llevó unas 8 horas, recorriendo 500 km. Antes de dirigirme a mi alojamiento, pasé primero por el aeropuerto para devolver mi vehículo en la sucursal de Movida, ya que en los próximos días no lo necesitaría, pues me movería en transporte público.

DÍA 13: VISITA DE LAS CATARATAS IGUAZÚ DESDE BRASIL.

El entorno que rodea las Cataratas del Iguazú es enorme y se extiende entre Brasil y Argentina, por lo que es recomendable visitarlas desde ambos países. En mi primer día, las visité desde el lado brasileño. Para ello, llegué allí a primera hora, habiendo comprado previamente las entradas online para evitar colas innecesarias, y me puse primero en la fila del bus, ya que el recorrido a través de las cataratas comienza a unos 10 km de la entrada.

Una vez en el punto de inicio del recorrido, intenté no dejarme llevar por la emoción y, mientras todo el mundo se paraba para hacer fotos desde el primer mirador, yo continué en dirección a la plataforma de la Garganta del Diablo. El recorrido de alrededor de un kilómetro fue uno de los momentos más increíbles de toda mi vida: las vistas y el sonido de las cientos de cascadas eclipsaron por completo todos mis sentidos, pero lo mejor aún estaba por llegar. Finalmente, llegué a la pasarela de la Garganta del Diablo, donde pude disfrutar durante unos minutos, desde la lejanía, del corazón de las cataratas. Nunca un solo lugar me había impresionado tanto. Cuando la plataforma comenzó a llenarse de gente, comencé el recorrido inverso, deteniéndome en cada mirador. Durante toda la mañana, recorrí todos los rincones del Parque Nacional hasta terminar completamente empapado y agotado.

DÍA 14: VISITA DE LAS CATARATAS IGUAZÚ DESDE ARGENTINA.

Segundo día visitando las Cataratas del Iguazú. Comencé la jornada dirigiéndome en taxi a la frontera Brasil–Argentina. Una vez fuera de Brasil, hay que coger un autobús que te lleva hasta la oficina migratoria de Argentina. Como mi intención era únicamente visitar el Parque Nacional de las Cataratas del Iguazú, el trámite fue relativamente rápido. El mismo bus me llevó hasta otra parada, donde tuve que cambiar a otro que me condujo finalmente al parque nacional. Al igual que el primer día en Brasil, había comprado previamente las entradas online, por lo que en pocos minutos ya estaba camino a las cataratas.

La visita a las Cataratas del Iguazú por el lado argentino es muchísimo más amplia y compleja que en su vecina Brasil y personalmente mucho mas espectácular. Estos son los principales puntos de interés del parque:

  • Circuito Superior: recorrido donde se obtienen las mejores vistas panorámicas. 1,7 km – 1 h.

  • Circuito Inferior: recorrido donde se “sienten” las cataratas de cerca. 1,8 km – 1 h.

  • Garganta del Diablo: el punto de mayor interés de todo el parque. Se llega a través de un tren ecológico que recorre 4 km por la selva hasta las pasarelas (2 km) que literalmente te llevan hasta el corazón de la garganta. Posiblemente uno de los lugares más impactantes que he visitado en mi vida.

  • Jungle Adventure (opcional): actividad en bote que te lleva río arriba entre rápidos y te permite acercarte a dos cascadas. Tiene un precio de 50 €, una duración de 2 h, y personalmente no la recomiendo.

DÍA 15: REGRESO A CASA.

Tras finalizar las dos jornadas completas en el Parque Nacional de Iguazú, tanto del lado brasileño como del argentino, me dirigí al aeropuerto para poner fin a esta aventura en solitario. Si tuviera que quedarme con tres momentos de estas dos semanas, serían, sin duda, los safaris en Porto Jofre —donde me arrepentí de no haber reservado más días—, la jornada en las Cataratas del Iguazú por el lado argentino y el buceo en el Abismo Anhumas.

La región del Pantanal de Brasil, tanto norte como sur, ha resultado ser un lugar de una riqueza natural impresionante, donde la fauna y la flora conviven en un equilibrio perfecto. Cada amanecer y cada atardecer ofrecían escenas únicas, desde bandadas de aves sobre los humedales hasta jaguares y capibaras sorprendiendo a cada paso. Sin duda, esta aventura ha sido un recordatorio de lo grandioso que puede ser el contacto directo con la naturaleza, y de cómo cada experiencia, por más breve que sea, deja una huella imborrable en la memoria.