DIARIO DE VIAJE

DÍA 1: LLEGADA A LABUAN BAJO.

La llegada a Labuan Bajo desde Singapur, da inicio a nuestro viaje por este pequeño archipiélago de la inmensa Indonesia. Esta pequeña ciudad al extremo oeste de la isla de Flores, es la puerta de entrada al Parque Nacional de Komodo, una de las 7 Maravillas del Mundo Natural actualmente (2025). 

Tras hacer el check-in en nuestro alojamiento Wae Molas, nos fuimos a recorrer Labuan. Sinceramente, la ciudad tiene poco, por no decir nada, que ofrecer. Lo mejor que se puede hacer, es elegir un buen lugar donde pasar la noche y disfrutar de alguno de sus numerosos restaurantes que hay repartidos por toda la ciudad, entre los que destacan su famosa calle en el puerto donde se pude conseguir pescado y marisco fresco a buen precio.

DÍA 2: KOMODO NOS DA LA BIENVENIDA. COMIENZO DE NAVEGACIÓN EN NUESTRO BARCO LIVE ABOARD.

Comienza uno de los días más esperados de todo el viaje. Llevaba años soñando con conocer este remoto rincón del planeta y, por fin, ha llegado el momento. Nos dirigimos al puerto y, a la hora acordada, nos encontramos con el capitán del barco que sería nuestro hogar durante los próximos tres días y dos noches, mientras explorábamos el Parque Nacional de Komodo.

* Hay principalmente dos formas de recorrer el Parque Nacional de Komodo: en barcos compartidos o en barcos privados. Nosotros lo teníamos claro: queríamos explorar el archipiélago a nuestro propio ritmo, sin depender de grupos ni horarios, así que optamos por el barco privado más económico que pudiéramos encontrar. Así fue como contactamos con Dafry Komodo Tours, quienes nos ofrecieron el Liberty-1, el barco más sencillo de su flota, con capacidad para cuatro pasajeros más la tripulación (capitán, cocinero, guía y dos marineros de apoyo). El precio total fue de 1.000 €, un coste que no varía aunque se complete la capacidad máxima de cuatro personas.

En nuestro primer día de travesía recorrimos tres puntos emblemáticos del archipiélago:

  • Kelor (foto): primera parada del día. Una preciosa isla de aguas turquesas y esmeralda, con un mirador panorámico en su parte más alta. Lo mejor de este spot, es sin duda el poder ver en sus orillas decenas de crías de tiburón de punta negra, o más conocidos en redes sociales como baby sharks.
  • Menjerite: lugar donde fondeamos para comer. El mayor interés de esta parada no esta en su superficie, sino en su fondo marino. Lugar perfecto para hacer snorkel. 
  • Atardecer en Kalong: para finalizar la jornada, fuimos a ver el atardecer a uno de los puntos más emblemáticos del parque, cerca de la isla de KalongLo más mágico de este lugar es lo que ocurre justo mientras el sol se esconde en el horizonte. A medida que la oscuridad comienza a cubrir el cielo, miles de murciélagos gigantes emergen de los manglares y vuelan en dirección a la isla de Flores en busca de alimento. Este ritual, que repiten cada noche, es un auténtico espectáculo de la naturaleza, hipnótico y sobrecogedor.

Tras disfrutar del hipnótico espectáculo de los murciélagos al atardecer, pusimos rumbo a la isla de Padar, posiblemente la más icónica de todo el Parque Nacional de Komodo. Allí fondeamos para pasar la noche, con el objetivo de subir a su mirador al amanecer y contemplar una de las vistas más espectaculares de todo el archipiélago.

DÍA 3: VISITA ESTRELLA EN EL PARQUE NACIONAL DE KOMODO, UNA DE LAS 7 MARAVILLAS DEL MUNDO NATURAL.

Es noche completamente cerrada cuando comenzamos a subir al mirador más famoso de Komodo. Tardamos unos 30 minutos en llegar a la parte más alta de la Isla de Padar. Una vez arriba, nos aseguramos de buscar un buen lugar para disfrutar del espectáculo. Poco a poco, los primeros rayos de sol se van asomando en el horizonte, tiñiendo de violetas y rosas el crepúsculo. 

Pasan los minutos y el cielo se va transformando en un lienzo en movimiento. Los colores del amanecer van revelando poco a poco todos los secretos de la isla: sus colinas onduladas, las tres bahías con sus playas de distintos tonos y el mar que brilla con la luz dorada del nuevo día. Como suele ocurrir en lugares tan icónicos, el mirador empieza a llenarse de turistas. Para nosotros, es la señal de que ha llegado el momento de emprender el descenso y continuar hacia la siguiente parada de la jornada: el hogar del auténtico rey de estas tierras, el legendario Dragón de Komodo.

La visita a la isla de Komodo comienza en su pequeño puerto, donde nos esperaba un guía local. Armado con un palo, nos dio una charla de seguridad sobre cómo actuar en caso de encontrarnos con los dragones de Komodo, recordándonos que, a pesar de su lentitud aparente, son depredadores extremadamente ágiles y peligrosos.

Recorrimos el humilde pueblo y, a pocos kilómetros de las últimas viviendas, apareció ante nosotros el primer ejemplar. La primera impresión fue sobrecogedora: su enorme tamaño los hacía parecer rocas vivientes en medio del camino. Tuvimos la increíble suerte de observarlos en movimiento e interactuando entre ellos, un espectáculo de la naturaleza que no deja indiferente. Pero el momento más impresionante llegó cuando uno de ellos se acercó directamente a donde yo me encontraba (foto). Fueron apenas unos segundos, pero lo suficientemente intensos como para grabarse en la memoria para siempre.

Hacia mucho tiempo que no tenia una jornada de viaje tan llena de estímulos, pero aún quedaba mucho día por delante y el parque tenia una gran sorpresa reservada para nosotros. Tras comer en la preciosa Pink Beach, nos fuimos a Manta Point, un lugar en mitad del archipiélago donde en su fondo marino es común encontrarse con manta rayas, ya que es aquí donde vienen a desparasitarse en los arrecifes gracias a los pequeños peces «limpiadores». Durante una hora, estuve buceando y «bailando» con ellas en completa soledad, mientras ponía en práctica mis habilidades de apnea. Son unos animales increíblemente bellos e hipnóticos, podrías estar horas contemplando sus delicados movimientos bajo el agua y no habrías desperdiciado ni un solo segundo. 

DÍA 4: FINAL DEL RECORRIDO. REGRESO A LABUAN BAJO.

DÍA 5: EXPLORANDO EL MUNDO SUBMARINO DE KOMODO N.P.

Una vez explorada la superficie, llegó el momento de sumergirnos para descubrir el que está considerado uno de los mejores destinos de buceo del mundoLabuan Bajo cuenta con un gran número de centros de buceo, pero en nuestro caso elegimos a Neren Diving, y no pudimos haber tomado una mejor decisión. (Precio 140€: 3 Inmersiones + entrada al Parque Nacional de Komodo).

Durante la jornada de buceo realizamos tres inmersiones en diferentes puntos del archipiélago. Íbamos con las expectativas muy altas, pero lo que vivimos allí abajo fue difícil de asimilar. Jamás en mi vida había visto tanta vida junta: miles de peces de todos los colores imaginables, tiburones de punta blanca patrullando el arrecife, tortugas nadando con total calma y mantas rayas deslizándose sobre nosotros como si volaran en cámara lenta. Los corales eran un auténtico mosaico de formas y colores, y la corriente, aunque intensa en algunos puntos, añadía emoción y dinamismo a cada inmersión. 

*Puntos de buceo: Sebayur Kecil, Mawan y Batu Balong (la joya de la corona, insuperable). 

DÍA 6: VISITA ISLA DE RINCA.

Nuestro viaje por las tierras de Komodo iba llegando a su fin. En nuestra última jornada completa decidimos visitar, por nuestra cuenta, la isla de Rinca, una de las más grandes del archipiélago. Para ello alquilamos una moto la noche anterior (8 € por día) y nos dirigimos al puerto de Wae Jawa, donde hablamos con un lugareño que nos organizó una ruta por la isla por 25 €. El recorrido incluía el almuerzo, una visita al pueblo (foto), una caminata en la que es posible avistar dragones de Komodo en su hábitat natural y la exploración de una cueva donde habitan miles de murciélagos

 

*Contacto del guía: @hardin_cepy.

La ruta por la isla carece de un verdadero interés, no voy a negar que es bonita, pero si vas con el tiempo justo es totalmente prescindible, sin embargo, el final de la ruta en la cueva de los murciélagos fue impresionante. Durante el trayecto tuvimos la suerte de toparnos con dos dragones bastante escurridizos, ya que esta isla al carecer de turismo «masivo» no están tan acostumbrados a la presencia del ser humano. 

DÍA 7: FINAL DEL VIAJE Y VUELO A BORNEO.

El último día de viaje lo invertimos en descansar hasta la salida de nuestro siguiente vuelo dirección Borneo.

Komodo ha sido un destino increíble, de una belleza difícil de describir. Su lugar en la lista de las Siete Maravillas del Mundo Natural está más que justificado. Sin embargo, es importante tener cuidado al elegir las fechas de visita: el turismo en la región aún carece de un control estricto y estar en un paraíso rodeado de multitudes puede cambiar por completo la experiencia. Nosotros viajamos a principios de junio de 2025, y la verdad es que pudimos disfrutar del entorno con un número de turistas bastante aceptable.