DIARIO DE VIAJE
DÍA 1: Llegada a Bogotá.
Sobre las 15:00 llegamos a Bogotá, Colombia nos da la bienvenida. Tras contratar un Uber (app recomendada para moverse en Colombia), nos dirigimos a nuestro alojamiento «Hotel Casa Luz» (27€ 1 noche/2 per, pincha aquí para tener toda la información sobre nuestros alojamientos) en el famoso barrio de La Candelaria.
El tiempo en la capital es mucho más frío de lo esperado, así que nos ponemos una chaqueta y luchando contra el sueño provocado por el «jet lag» (7h respecto España) nos ponemos a recorrer la ciudad. Bogotá tiene la fama de ser una ciudad «peligrosa» cuando cae la noche, y aunque no tuvimos ningún problema, es cierto que el ambiente nocturno se notaba algo «denso» y llamábamos la atención más de los que nos gustaría, por lo que decidimos finiquitar el día e irnos a dormir, pues al día siguiente teníamos que coger un nuevo vuelo y necesitamos tener las pilas cargadas.
DÍA 2: Vuelo al Eje Cafetero, Pereira. Alquiler de coche y viaje a Armenia.
Con los primeros tímidos rayos de sol nos ponemos en marcha al aeropuerto. (precio del trayecto en Uber: 6€ La Candelaria – Aeropuerto). Sobre las 9:30 am aterrizamos en Pereira y a las 10:00am ya estábamos con el coche de alquiler camino a Armenia (Precio de alquiler: 100€/3Días, empresa de alquiler de coches: Localiza). Te dejo aquí abajo nuestra ruta por el Eje Cafetero.
El trayecto de camino a nuestro nuevo destino fue sencillamente precioso. El verde esmeralda de la frondosa vegetación inundaba completamente el paisaje. Al cabo de 1h30’/60km llegamos a nuestro destino: «Hotel Hacienda Combia», el mejor alojamiento de todo nuestro viaje por Colombia y tan solo por 45€ la noche, desayuno, piscina y spa incluido.
Por la tarde, aprovechamos para visitar el famoso Jardín Botánico y Mariposario de Armenia (el más grande de todo Colombia. Precio: 10€ por persona) ya que se encontraba a tan solo diez minutos de nuestro alojamiento. La visita duró unas 2h y fue una auténtica pasada. Castigados todavía por el «jet lag», volvimos de nuevo a nuestro hotel para disfrutar de un precioso atardecer desde la piscina.
DÍA 3: Viaje a Salento y trekking en el Valle de Cocora.
Tras un buen desayuno, nos ponemos en marcha a Salento, uno de los pueblos más bonitos del Eje Cafetero, famoso por estar al lado del imponente Valle del Cocora, una visita imprescindible en todo viaje a Colombia.
Tardamos menos de 1 hora en llegar a nuestro nuevo alojamiento «Casa Salento» (25€/1noche/2per), donde dejamos las mochilas y sin dudarlo nos dirigimos al valle para comenzar el trekking. Tras conducir durante unos 25 minutos, llegamos al parking del Valle de Cocora, lugar donde comienzan los dos posibles recorridos, uno corto y otro largo. Nosotros nos decantamos por la ruta larga circular, comenzando en el famoso Bosque de Palmas y terminando en la zona del río, previamente habiendo visitado la Reserva de Acaime (Casa de los colibríes).
*Te dejo aquí toda la información para realizar esta actividad: Guía para visitar el Valle del Cocora.
Por la tarde, después de la paliza y una comida bien merecida, aprovechamos para visitar el pequeño y pintoresco pueblo de Salento, recorriendo sus calles, sus pequeños puestos de artesanía y por supuesto su mirador.
DÍA 4: Viaje a Filandia. Visita al Parque Natural Barbas Bremen y al pueblo más bonito del Quíndio.
Con el comienzo de un nuevo día, recogemos nuestras mochilas y nos ponemos rumbo a nuestro siguiente destino, Filandia, el pueblo más bonito del eje cafetero, o eso dicen… en cualquier caso no toca comprobarlo.
Tardamos unos 40’/20km en llegar a nuestro siguiente alojamiento «Find Land and Rest» (20€ 1N/2per). El día anterior a nuestra llega a Filandia, contactamos con la empresa «Caminatas & Aventuras en Barbas Bremen, tlfno/whatsapp: 3215913341» para organizar un trekking por el parque y tratar de avistar a sus famosos monos aulladores. Así que nada mas llegar y tras dejar las mochilas en nuestra nueva casa, nos pusimos en marcha de nuevo al Parque Natural Barbas Bremen (Precio actividad: 18€ por persona/ 3h).
Finalmente, después de unos 4km caminando por el frondoso parque, encontramos una familia de monos aulladores cruzando el bosque por encima de nuestras cabezas. Siempre es precioso contemplar vida salvaje, aunque sea de manera fugaz y desde la lejanía. Tristemente la tala indiscriminada de estos parques conlleva la desaparición del hogar de mucha fauna autóctona, por lo que nos sentimos tremendamente agradecidos por nuestro corto encuentro. Pocos metros antes de salir de Barbas Bremen, nos topamos con un perezoso descansando, como no podía ser de otra forma.
Tras una buena siesta, aprovechamos para recorrer el colorido pueblo y subir a su famoso mirador (1,7€ por persona). Personalmente, Filandia fue el pueblo que más nos gustó, la fama que tiene es bien merecida.
*Si buscas una oferta gastronómica diferente en Filandia, te recomendamos cenar en «Helena Adentro». Buena comida, buenas vistas y buena cerveza artesanal.
DÍA 5: Vuelo a Medellín y visita Comuna 13.
Nuevo día y con él un nuevo vuelo, esta vez dirección Medellín… la niña bonita de Colombia. Devolvemos el coche de alquiler sin ningún percance y volamos a nuestro nuevo destino al cual llegamos en menos de 1h. Durante el trayecto en taxi a la ciudad (15€) podemos contemplar la ciudad desde lo alto del valle, sinceramente, no me esperaba para nada un entorno tan espectacular.
Llegamos a nuestro nuevo alojamiento «Hotel Brána» (55€ 2N/2per). Aprovechamos para comer en un restaurante local «Puerto Madero» cercano al hotel por menos de 3€ por persona, que por cierto… ¡la comida estaba muy, muy rica!.
Por la tarde, llegó sin saberlo una de las visitas más interesantes del viaje, la visita a la famosa Comuna 13. Contratamos un «Free Tour» a través de Civitatis y la verdad que fue una pasada. La guía del tour había vivido toda su vida en la comuna, y nos contó la evolución de la misma desde que fue considerada uno de los lugares más peligrosos del mundo, hasta su transformación en un «museo callejero» a día de hoy. Personalmente, creo que es una visita imprescindible en un viaje por Colombia.
DÍA 6: Viaje y visita Guatapé y el Peñol.
Segundo día en la región de Medellín. Nos pusimos en marcha a primera hora de la mañana y nos dirigimos a la estación norte de autobuses. Sin reserva previa y sin ninguna complicación compramos dos tickets de bus para ir a Gautapé (ida: 4,25€ – vuelta: 3,80€, precio por persona, trayecto (2h/80km x2). Una vez en Gautapé, nuestra primera visita fue El Peñol o Peñón, una piedra de 220m de altura, con un mirador en lo alto. Para llegar hasta sus increíbles vistas tuvimos que subir un total de 750 escalones… un duro esfuerzo que sin duda mereceió la pena. Precio de entrada 5,60€ por persona.
Tras terminar nuestra subida y respectiva bajada al Peñon, nuestra segunda visita fue el pueblo de Guatapé, ubicado a tan solo 10 minutos del famoso monolito. Un pueblo donde perderse por sus coloridos callejones, tomar café, hacer fotos y comer en alguno de sus numerosos restaurantes.
DÍA 7: Vuelo Santa Marta, visita ciudad y Playa Cristal en el Tayrona.
Suena el despertador sobre las 3:00am y ponemos rumbo al aeropuerto (Taxi desde Medellín-aeropuerto: 20€). Sobre las 7:30am aterrizamos en Santa Marta, hemos dejado atrás el interior del país para disfrutar del calor de la costa caribeña colombiana. Una vez en la ciudad nos alojamos en «Gaguka Rua» (35€ 1N/2per) y dado que no podíamos hacer el «check in» hasta las 15:00, no perdimos el tiempo y nos fuimos al puerto en busca de una lancha que nos llevará a Playa Cristal, una de las playas más bonitas del Parque Tayrona y de todo Colombia.
Contratamos un bote compartido que nos llevaba a la playa a las 10:00am y regresaba a las 16:00pm . Trayecto 1h (trayecto movidito) – Precio: 30€ por persona.
*NOTA: En Playa Cristal encontrarás numerosos restaurantes con precios altos, si quieres ahorrar considera llevar tu propia comida. También hay servicio de sombrillas por 10€, aunque al final de la playa hay un bosque con mucha sombra alejado de todo el jaleo. Por último, esta zona es una maravilla para hacer snorkel, el alquiler cuesta unos 7€ (nosotros lo hicimos y fue una verdadera pasada).
Por la tarde, después de una siesta reponedora con el aire acondicionado a 18ºC (había que compensar la insolación mañanera), aprovechamos para visitar la ciudad de Santa Marta, y cenar en uno de los restaurantes más famosos de todo Colombia, San Andrés Carne de Res (restaurante muy recomendado, algo «caro» para lo que es Colombia, pero tienes muchos tipos de corte de carne de bastante calidad, además de espectáculos en directo, precio 50€/2per).
DÍA 8: Visita y trekking en el Parque Nacional Tayrona + Noche de acampada en Cabo de San Juan.
Llegó el día de recorrer el famoso Tayrona, desde «El Zaino» hasta «Cabo de San Juan» donde pasáremos la noche. Aquí te dejo un resumen de la ruta, precios e información muy útil:
1- Transporte en bus de Santa Marta a El Zaino: 1,5€ / 1h. Abajo te dejo la ubicación de los autobuses.
*NOTA: Si tu objetivo es llegar al Cabo de San Juan para comer allí, trata de llegar lo antes posible, solo hay un restaurante y se llena rapidísimo, ya que mucha gente llega al cabo vía marítima, para comer y posteriormente partir. Personalmente te recomiendo llevarte tu comida, y si vas a pasar la noche luego puedes cenar tranquilamente sin problemas de aforo. Precio medio de plato en restaurante: 8-10€ / Precio de bebidas frías: 1€ – 1,5€.
2- Una vez llegues a la entrada tendrás que pagar TODO EN EFECTIVO:
– 18€ entrada al Parque Natural.
– 3€ seguro obligatorio (1,5€ por día, ya que vamos a pasar la noche dentro).
– 1€ Bus entrada del Parque – Inicio Trekking (5km, se pueden hacer andando).
3- Cuando tengas todo pagado ya puedes comenzar a andar, pero sobre todo prepárate para sudar, el calor y la humedad aquí es brutal. Desde la entrada hasta nuestro destino, salió = 7km/2h.
A lo largo del camino encontrarás playas salvajes, todo tipo de vegetación, monos, reptiles, aves de todos los colores y muchos bichos. Si estás dudando si ir a pie, o ir vía marítima, de verdad… no lo dudes, el recorrido es una auténtica pasada y no es excesivamente difícil, además de que hay 3 o 4 puestos en el camino para comprar agua, comida y helados.
Una vez en Cabo de San Juan, no lo dudes, lo primero que tienes que hacer es reservar tu tienda de campaña o cabaña. Nosotros optamos por la tienda de campaña para dos personas (30€ 1N/2p). Una vez ya con nuestro alojamiento asegurado, nos fuimos a comer y a disfrutar de una tarde a remojo entre olas y playas salvajes.
*NOTA: Si continuas bordeando el Cabo de San Juan, encontrarás un sendero que te llevará a dos playas salvajes, una de ellas es la famosa Playa Nudista, que como no podía ser de otra forma… tuvimos que aprovecharla.
Al atardecer, el Tayrona nos regaló uno de los atardeceres más bonitos de nuestra ruta por Colombia, sencillamente un momento inolvidable.
DÍA 9: Regreso a Santa Marta.
Amanece en el Tayrona, la noche fue muy calurosa y no descansamos todo lo que nos gustaría, así que lo primero que hicimos con la primera luz del día, fue refrescarnos en el mar. Tras el desayuno, nos tocó desandar lo andando de camino a la puerta principal.
Tardamos unas 4h en llegar de nuevo a nuestro alojamiento en Sta Marta, donde nos habían guardado nuestras mochilas mientras hacíamos el trekking en el Tayrona.
Justo antes del atardecer, salimos a dar una vuelta por la ciudad, aprovechando la fiesta del Mar. Las calles estaban repletas de grupos de todas las edades bailando y festejando, así que no quedó otra opción más que unirnos a ellos mientras disfrutábamos de un atardecer naranja flúor digno de postal.
DÍA 10: Viaje a Cartagena de Indias y visita de la ciudad.
Nos despertamos mucho más pronto de lo que nos gustaría para ponemos en marcha rumbo a la estación de autobuses. Compramos sin reserva los tickets de bus para el trayecto Sta Marta – Cartagena de Indias, el mismo día y no tuvimos ningún problema, aunque sinceramente es recomendable reservar previamente para asegurarte la hora de salida. Nosotros esperamos poco más de 30 minutos en salir.
– COMPAÑIA MARSOL / PRECIO: 13€ POR PERSONA / DURACIÓN 5H CON PARADA EN BARRANQUILLA. UBICACIÓN ESTACIÓN AQUÍ ABAJO:
Llegamos sobre las 15:30 a Cartagena de Indias, una de las ciudades protagonistas del viaje. Nos alojamos en «Casa Ébano» (42€/1N2p). Lo primero que hicimos tras el «check in» fue irnos al puerto para negociar nuestro transporte para el día siguiente a Islas Rosario. No tardamos mucho en conseguirlo, aunque sinceramente no pudimos regatear mucho y el precio era el mismo que habíamos visto por internet, así que si eres de los que le gusta llevar todo bajo control, reserva y olvídate de complicaciones.
– PRECIO BOTE IDA Y VUELTA, DOS PERSONAS A ISLA GRANDE – ISLAS ROSARIO: 62€ + 10€ TASA DE SALIDA DE PUERTO, TOTAL = 72€.
Por la tarde/noche, aprovechamos para patear el casco antiguo de Cartagena (la ciudad amurallada), sus tiendas y su arquitectura colonial son una verdadera pasada. Mientras paseas por sus calles, te sientes por unos segundos como si el tiempo no hubiese pasado.
Terminamos nuestro día paseando por el colorido y alegre barrio de Getsemaní. Lo que en su momento fue el barrio más pobre de Cartagena, hoy se ha convertido en el lugar de moda de la ciudad. El ambiente juvenil y bohemio se puede palpar en cada esquina, merece la pena sin duda perderse por sus callejones grafiteados, comer comida callejera y beber cócteles a menos de un 1€.
DÍA 11: Viaje y noche en Islas Rosario (Isla Grande). Snorkel en el Mar Caribe.
Hay muchas formas de conocer Islas Rosario, la más común es contratar un tour guiado por las islas (50€ por persona), sin embargo, este tipo de actividades/tours es algo de lo que tratamos de huir a toda costa, en su lugar, decidimos coger un bote que nos llevará a Isla Grande y recorrer la isla a pie por nuestra cuenta, algo que a posteriori llegamos a la conclusión de que fue un acierto total tras hablar con otros turistas que hicieron el tour.
Tras subir al barco nos pusimos rumbo a Isla Grande, destino que alcanzaríamos en poco más de una hora. A nuestra llegada al humilde muelle, la propietaria de nuestro nuevo alojamiento «Econativo las Flores» (35€/1N2p) nos estaba esperando. Personalmente, el alojamiento pese a no tener nada (no tenia ni luz hasta las 22:00) fue perfecto, no necesitábamos nada más.
Aprovechamos parte de la mañana para ir a hacer snorkel. Para ello pagamos 13€ por persona al marido de la propietaria para que nos llevara a una zona de corales. La actividad duro en torno 2-3h y fue un verdadero orgasmo visual… pudimos ver cientos de peces de colores, corales de todas las formas, calamares, peces globo, peces trompeta… resumiendo, una pasada.
Por la tarde, disfrutamos de la tranquilidad de Playa Libre y sus aguas cristalinas. Con el atardecer nos retiramos a descansar tras pasar un día tranquilo y apartado de todo turismo en Isla Grande.
DÍA 12: Regreso a Cartagena de Indias.
Después de casi dos semanas de viaje, ésta fue la primera mañana en la que pudimos levantarnos con calma y sin prisa. Aprovechamos que el bote nos recogería sobre las 13:00, para dar un paseo por «El Pueblito» y la «Laguna Encantada» de Isla Grande.
Una vez de regreso en Cartagena de Indias nos alojamos en «Hostal 1811» (25€1N/2p). Por la tarde, visitamos el Castillo de Felipe Barajas (13€ por persona) y volvimos a la ciudad amurallada para perdernos entre sus callejuelas, tiendas y fachadas. Al atardecer, nos subimos a ver el atardecer al famoso Café del Mar, para terminar de nuevo el día comiendo callejera en el barrio de Getsemaní.
DÍA 13: El Amazonas nos da la bienvenida. Leticia y reserva Tanimboca.
Por fin llego el día más esperado del viaje, el día de viajar al Amazonas colombiano, uno de los lugares más auténticos y salvajes del mundo y por supuesto uno de los menos turísticos.
Aterrizamos en Leticia, ya que es el único punto de acceso para llegar a esta región. A nuestra llegada a la ciudad nos dirigimos a las oficinas de » Colombia Remote Adventure» donde estaba esperando Carlos, nuestro guía de los próximos días.
Nuestra aventura en el Amazonas comenzó visitando la reserva Tanimboca, ubicada a unos 15km de Leticia. Tras una caminata por la selva, llegamos a una plataforma donde tuvimos que subir a la cima de un árbol de 40m «yumeando» (ascenso por cuerda mediante puño y polea). Durante la subida tuvimos la suerte de poder observar tucanes y mariposas, además de unas preciosas vistas de toda la selva.
Minutos antes del atardecer nos dirigimos a nuestra cabaña en mitad de la selva aprovechando los últimos rayos de luz, ya que a partir de las 18:30 la única iluminación que tendríamos sería la de nuestras linternas. Por la noche, antes de irnos a dormir, salimos con nuestros frontales en busca de fauna salvaje y el Amazonas nunca defrauda, tarántulas, arañas bananeras, serpientes, bichos de todos los colores y formas, sapos, ranas y mosquitos, muchos mosquitos.
DÍA 14: Reserva Marasha (Amazonas Peruano). Caminata diurna/nocturna y kayak.
Contra todo pronóstico pasamos una noche basta buena, la temperatura fue perfecta, incluso llegamos a tener frío, cosa que agradecimos bastante después del calor sofocante y húmedo del norte del país.
Tras el desayuno, nos dirigimos de nuevo a Leticia, más concretamente al puerto, para navegar por primera vez el gran Río Amazonas dirección a la Reserva Natural de Marasha (Amazonas peruano).
A nuestra llegada a la puerta de la reserva, nos estaba esperando un guía local para llevarnos al interior de la selva. La caminata duró aproximadamente 2h30′ y recorrimos un total de 6km hasta llegar a nuestro nuevo alojamiento en unas cabañas de madera al pie de un precioso lago lleno de caimanes, pirañas y anguilas eléctricas. Durante nuestro camino nos topamos con dos osos perezosos, monos, lagartos y las famosas ranas dardo (su veneno, mortal para los humanos, se usa para embadurnar las flechas o dardos a la hora de cazar).
Por la tarde, aprovechamos para hacer kayak y pescar nuestra propia cena.
El atardecer sobre el lago en calma de Marasha fue sin duda una de las imágenes del viaje, la vegetación fusionada con las nubes naranja flúor se reflejaban a la perfección en el agua, como si de un espejo se tratara. Por la noche, salimos con el bote en busca de caimanes. Tuvimos la suerte de coger (y devolver) dos ejemplares, uno de caimán negro y otro de caimán blanco.
DÍA 15: Viaje Isla de los Micos y comunidad indígena Yaguas. Caminata nocturna por la selva.
Nos despedimos del que ha sido uno de nuestros rincones favoritos de todo Colombia y nos ponemos en marcha a la siguiente parada, la Isla de los Micos (1h en barca). Por el camino vimos por primera vez a los famosos delfines del Amazonas surcando las aguas color café.
La Isla de los Micos como su propio nombre indica, es una isla en mitad del río Amazonas en la que habitan en completa libertad un gran número de monos fraile o monos ardilla, que al no tener depredadores y al estar muy acostumbrados a la presencia humana, no tienen ningún inconveniente en tomarse todo tipo de libertades.
El resto del día lo pasamos conociendo la comunidad indígena Yaguas, recorriendo la selva, bañándonos en el río y probando comida tradicional. Antes de terminar el día, como no podía ser de otra forma, fuimos a ver el atardecer a una quebrada cercana y cuando la oscuridad se apoderó de la selva, salimos en busca de fauna salvaje, una de nuestras actividades favoritas.
DÍA 16: Viaje a Puerto Nariño y avistamiento de delfines rosas.
Tras sobrevivir a una noche más en mitad de la selva amazónica nos ponemos en marcha de nuevo. Recorremos unos 5km por la selva hasta llegar al gran río donde nos estaba esperando el bote que nos llevaría a Puerto Nariño. De camino hicimos una parada en la comunidad indígena Macedonia. A diferencia de otras comunidades, esta se ha abierto al turismo dejando a un lado sus tradiciones en busca de un progreso que a duras penas alcanzan.
Personalmente, Puerto Nariño me pareció una verdadera pasada. Imagínate un pueblo engullido por la selva, sin carreteras, colorido, con muchas tiendas de artesanía y con una más que decente oferta gastronómica, pues ese pueblo es Puerto Nariño.
Tras una buena siesta con aire acondicionado, nos volvimos a lanzar al río Amazonas en busca de uno de los objetivos más esperados del viaje, el avistamiento del delfín rosa. Durante dos horas estuvimos navegando sin suerte, mientras tanto Carlos, nuestro guía, nos contó la leyenda que hay tras este escurridizo animal. Cuentan los locales que los delfines rosas en ocasiones secuestran y embarazan a las mujeres que se bañan en el río, por lo que advirtieron a Alba que en caso de tener el período no podría bañarse, ya que en ese momento del mes los delfines se convierten en unos «violadores imparables». Afortunadamente, no estábamos en ese punto.
Pasaron las horas y con ellas nuestra mala suerte, hasta que decidimos darnos un baño en el centro del río. Alba fue la primera en meterse, y… ¿Sabes que pasó? que comenzaron a acercase delfines rosas a unos 20m de ella. Fue una pasada, y afortunadamente no la secuestraron, ni fecundaron, hasta la fecha no tenemos ninguna noticia de un hijo-delfín.
Por la noche, aprovechamos para tomarnos una cerveza y cenar, algo que echábamos de menos estos últimos días. Por cierto, la gastronomía colombiana simplemente es increíble.
DÍA 17: Regreso a Leticia y vuelo a Bogotá.
Nos despertamos con un nublado amanecer en nuestro último día completo en Colombia. Tristemente nos dirigimos al muelle y nos pusimos en marcha rumbo a Leticia. Antes de llegar a nuestro destino, el Amazonas nos regaló una última estampa para el recuerdo, las nubes ocultaron el sol tras una fina capa, coloreando el agua del río en un fuerte color plata.
A nuestra llegada a Leticia nos despedimos de nuestro gran amigo de estos últimos días, no tengo la menor duda de que nos volveremos a ver. Antes de entrar al aeropuerto me ofreció un pequeño aperitivo para el viaje, un gusano gigante vivo mojojoy, manjar de las tierras amazónicas, lógicamente no pude negarme a probarlo.
A nuestra llegada a Bogotá repetimos el mismo proceso que el primer día que llegamos. Nos alojamos en «Hotel Casa Luz» (27€/1N2per) en el bonito barrio de La Candelaria. En nuestra última noche, salimos a cenar y a tomar unas cervezas hasta horas prudentes ya que la capital colombiana transmitía una energía nocturna extraña y a falta de un día para llegar a casa no íbamos a asumir riesgos innecesarios.
DÍA 18: Subida mirador de Monserrat y regreso a casa.
Amanece en Bogotá, dando inicio así a nuestra última mañana en el país colombiano. Apuramos al máximo la hora del desayuno y nos pusimos en marcha dirección al mirador de Monserrat, ubicado a tan solo un par de kilómetros del barrio de La Candelaria. Aunque es recomendado reservar con antelación, nosotros no lo hicimos y no tuvimos ningún problema (El precio del funicular es de unos 13€ 2personas / subida y bajada). Una vez en la cima (3152m) pudimos apreciar la que es sin duda una de las mejores vistas de la ciudad de Bogotá, eso sí, a parte de su mirador no tiene mucho más que ofrecer.
Una vez de nuevo abajo, aprovechamos para dar un paseo por la ciudad antes de partir al aeropuerto y poner fin a nuestro viaje. Colombia ha sido un auténtico descubrimiento, ha sido un viaje repleto de «mini-viajes», ya que la inmensidad de estas tierras te hace sentir que cada ciudad, cada región y cada paisaje te trasladan a un nuevo país. ¿Quieres tranquilidad? piérdete en el Eje Cafetero y desconecta del mundo ¿Quieres marcha, playas y calor? desconecta del mundo en el Caribe colombiano y sus paradisiacas playas de arena blanca ¿Quieres una aventura auténtica? recorre el río amazonas y empápate de su biodiversidad, cultura y mitología.
