MENORCA
II
LAS ETAPAS
La ruta, dividida jornada a jornada. Cada etapa recoge el recorrido realizado en kayak alrededor de Menorca, con el trazado registrado por Garmin. Una forma de seguir la expedición sobre el mapa y entender cómo fue avanzando, costa a costa, durante el viaje.







Explora Menorca a través de este mapa interactivo, con las calas donde pasar la noche, recomendaciones, cuevas y puntos de interés que encontramos durante la travesía.
DIARIO DE VIAJE
SIETE DÍAS EN EL MAR
DÍA 1: ES GRAU - CALA PUDENT / 22KM
Una nueva aventura comienza. Son las 8:00 de la mañana del 24 de junio de 2025 y acabamos de aterrizar en Menorca. Ponemos rumbo al pueblo costero de Es Grau para comprar suministros, recoger nuestros kayaks en la empresa Menorca en Kayak y, sin pensarlo demasiado, lanzarnos al agua. La etapa de esta primera jornada es larga y no tenemos tiempo que perder.
Sobre las 12 del mediodía ya estábamos en el agua, remando los primeros kilómetros sobre las aguas turquesas que rodean la isla de Tamarells, cerca del puerto de Es Grau. Aprovechamos estos primeros compases para poner a prueba los kayaks, sorteando algunas piedras cercanas a la costa y puliendo poco a poco nuestra técnica de remo. El mar, completamente en calma, era un auténtico plato y nos permitía avanzar a unos 5 km/h sin demasiado esfuerzo. La primera parada de la jornada fue la playa Tortuga, a unos 7 kilómetros de la salida. Una preciosa cala, bastante inaccesible por tierra, cuyos acantilados laterales nos ofrecieron un buen refugio a su abrigo mientras pasaban las horas de mayor calor del día.
Tras una suculenta comida a base de atún enlatado, nos pusimos de nuevo en marcha. Poco a poco, la zona lumbar se va sintiendo más cómoda en nuestra nueva embarcación y avanzamos a buen ritmo. Después de un par de horas remando, decidimos hacer una nueva parada, esta vez en el pequeño y tranquilo pueblo de Na Macaret, donde aprovechamos para reponer fuerzas antes de afrontar los últimos kilómetros hasta nuestro destino final del día: Cala Pudent. Llegamos justo cuando el sol comenzaba a esconderse tras el horizonte. Cenamos unos macarrones para celebrar la noche de San Juan y, con el cansancio acumulado de la primera jornada, nos fuimos a dormir. Así, entre el sonido del mar y la oscuridad de la cala, dábamos por finalizado nuestro primer día de viaje.
DÍA 2: CALA PUDENT - CALA ALGARIENS / 31KM
El amanecer marca el punto de salida, en esta segunda jornada de viaje, la más dura y posiblemente la más bonita de toda la vuelta. Los pequeños acantilados se tornaban en rojo con los primeros rayos del sol que contrastaban a la perfección con los infinitos azules del mar de Menorca.
Dejamos atrás la cara este de la isla para entrar oficialmente en la cara norte, con el Faro de Caballería quedando ya a nuestra espalda. Un fallo en la interpretación del mapa hizo que nos saltáramos una de las playas más famosas de Menorca, la misma que da nombre al faro. Sin embargo, decidimos no retroceder y dejar su visita para los días libres, una vez completada la vuelta a la isla. Así que continuamos nuestra ruta rumbo a Cala Pregonda, bordeando sus peculiares formaciones rocosas, casi marcianas.
Cruzamos el ecuador de la etapa bajo un sol completamente abrasador, que nos obliga a refugiarnos durante un par de horas. La elegida para este descanso fue la poco recomendable Cala Calderer, donde los únicos bañistas que encontramos fueron un grupo de asustadizas cabras. En cuanto el sol nos dio una pequeña tregua, volvimos a la mar rumbo a una de mis playas favoritas de la isla: Cala del Pilar.
Las aguas turquesas y esmeraldas bañan una playa de arena anaranjada, coronada por paredes de arenisca roja. Con tres cuartas partes de la etapa ya recorridas, disfrutamos de uno de los rincones más bonitos de Menorca antes de ponernos de nuevo en marcha. La larga etapa empieza a hacer mella en el cuerpo y los últimos kilómetros se hacen especialmente duros, como si estuviéramos remando en plomo. Sin embargo, nuestro destino ya no estaba lejos y, al final del día, alcanzamos Cala Algaiarens, tras 32 kilómetros recorridos. Aunque la noche todavía nos tenía reservada una pequeña y ruidosa sorpresa.
DÍA 3: CALA ALGARIENS - CALA EN BLANC / 22KM
Una playa de ensueño, estrellas cubriendo el cielo, el sonido del mar acariciando la orilla de fondo y, de repente… un altavoz con Highway to Hell de AC/DC se aproxima a nuestro improvisado campamento, seguido de cinco trogloditas que habían decidido convertir una preciosa noche de verano en una rave improvisada. Nuestra venganza llegó al amanecer. Mientras ellos dormían plácidamente, nosotros desmontábamos el campamento sin ningún tipo de empatía. Si ellos habían decidido que la noche era suya, nosotros nos aseguramos de que el amanecer también fuera nuestro.
Dramas aparte, la etapa de esta tercera jornada es, para mí, una de las más serias del viaje. No por su dureza, sino porque, desde Cala Morell, nuestra última parada en la costa norte, no hay apenas lugares donde refugiarse. Tras hacer una última parada en este último refugio, nos pusimos rápidamente a remar. El parte anunciaba temporal para el mediodía y necesitábamos asegurarnos de estar en Ciutadella antes de que llegara. Objetivo cumplido. Poco antes del mediodía, el famoso Pont d’en Gil aparecía ante nosotros, anunciándonos que habíamos dejado atrás la zona más expuesta y que la seguridad de Ciutadella estaba ya a nuestro alcance.
Celebramos la llegada a la principal ciudad de Menorca con unas cervezas y un arroz bien merecido en Cala’n Blanes. Por la tarde, pusimos rumbo un poco más al sur, hacia Cala Blanc. Mientras cruzábamos el puerto de Ciutadella, uno de los puntos más críticos de la ruta debido al gran número de embarcaciones que navegan por la zona, un grupo de delfines nos regaló un breve avistamiento, poniendo un pequeño toque salvaje a nuestro paso por la ciudad. Una vez en nuestro destino, elegimos una zona de acantilados y árboles para pasar la noche. La cara oeste es, posiblemente, la peor de toda la isla para encontrar un rincón solitario donde dormir y, dado que conseguirlo era prácticamente una misión imposible, al menos elegimos uno cerca de buenos bares.
DÍA 4: CALA EN BLANC - CALA TURQUETA / 17KM
Nueva jornada y nuevo cambio de cara de la isla. Toca navegar y entrar oficialmente en la cara sur. Mientras remamos los últimos kilómetros antes de llegar al faro de Cap d’Artrutx, el oleaje decidió darle un toque picante a la mañana, obligándonos incluso a colocarnos el cubrebañeras, algo que hasta entonces no había sido necesario gracias a las buenas condiciones que nos habían acompañado durante toda la ruta.
Llegamos a Son Xoriguer tras 8 kilómetros recorridos y con el 50 % de la etapa ya completada. Aprovechamos para parar en una pizzería, cargar bien nuestros cuerpos de hidratos, echar unas partidas de ping-pong y, sobre todo, sobrevivir al insufrible calor. Sobre las cinco de la tarde, con el sol ya algo más bajo, volvimos a ponernos en marcha para recorrer del tirón los 9 kilómetros que nos separaban de nuestra parada de la jornada: Cala Turqueta.
Cala Turqueta, posiblemente una de las grandes protagonistas de Menorca. Todo aquel que visita la isla pasa por ella sí o sí, y su reputación es más que merecida. Llegamos con suficiente luz para disfrutarla y, mientras algunos se dedicaban a hacerlo, otros se llevaron un recuerdo en forma de moratón en la piel. Al anochecer, la playa quedó completamente para nosotros. El silencio, las estrellas y las grandes conversaciones hicieron de aquella noche uno de esos momentos que, con el tiempo, acabarían quedándose en nuestra memoria.
DÍA 5: CALA EN TURQUETA - CALES COVES / 20KM
Amanece en el paraíso, aprovecho los primeros rayos de luz para tomarme un café y darme un baño en la solitaria cala, que pese a la hora, comenzaban a llegar los primeros bañistas. Esta jornada, junto a la etapa larga del norte, es otra de las más bonitas de toda la vuelta, con el handicap de que a diferencia del norte esta mucho más masificada. La primera parada fue a escasos 3km, y no fueron otras, que las famosas gemelas Macarelleta y Macarella.
Dejamos atrás a las Hermanas para llegar a Cala Mitjana, explorar la Cueva del Dragón, atravesar el puente de piedra de Alí y, finalmente, alcanzar Trebalúger, una de mis favoritas. Todo esto en apenas 8 kilómetros desde nuestra salida. La cantidad de playas increíbles que se suceden en el sur de la isla resulta abrumadora. Decidimos darle ritmo a la jornada y continuar hasta Santo Tomás, donde paramos a comer unos macarrones como auténticos mendigos, refugiados en un soportal para protegernos del sol.
Terminamos la jornada llegando a Cales Coves, tras 20 kilómetros recorridos. Esta zona, de gran valor arqueológico, es famosa por su gran número de cuevas, utilizadas en la prehistoria como necrópolis. Como no encontrábamos un lugar decente donde dormir cerca de la costa, decidimos elegir una de ellas para pasar la noche. Por un momento, iluminados únicamente por la tenue luz de nuestros frontales, nos trasladamos a otra época, durmiendo bajo la misma roca que hace miles de años sirvió de refugio a quienes habitaron esta isla.
DÍA 6: CALES COVES - ALCAUFAR / 21KM
Poco a poco, vamos completando la vuelta a la isla. Apenas quedan dos etapas más para que nuestro objetivo sea cumplido. En esta nueva jornada, y tras una breve clase práctica sobre cómo manipular arañas venenosas, ponemos rumbo de nuevo a la cara este, allí donde comenzó todo.
Cales Coves marca el comienzo de un tramo de costa especialmente abundante en cuevas y cavidades. La roca calcárea del sur de Menorca, atravesada por numerosas fracturas, ha sido lentamente erosionada por el agua subterránea y el mar, creando un paisaje de acantilados, cuevas y calas que se suceden durante kilómetros. Lugares que aprovechamos para explorar brevemente hasta llegar a Cala Torrent, donde decidimos desperdiciar un entrecot en favor de unos macarrones con tomate, bajo nuestro particular lema: «Mejor pasarlo mal ahora para disfrutar más cuando terminemos». Una filosofía que, pese a su absurda lógica, me gusta bastante.
La Isla del Aire marca el inicio de la costa este de la isla. Decidimos pasar nuestra última noche en Cala Alcaufar y, pese a ser una zona bastante turística, la playa y la entrada entre las casas costeras nos parecieron una auténtica pasada.
DÍA 7: CALA ALCAUFAR - ES GRAU / 21KM
Última etapa de la vuelta a la isla. Como último día de navegación, decidimos regalarnos un momento inolvidable: salir a la mar antes que el sol para verlo nacer tras el horizonte. Una vez en alta mar, comenzó el espectáculo. Poco a poco, el mar empezó a teñirse de violetas, azules y naranjas, mientras nuestro sol asomaba tímidamente hasta mostrarse por completo, creando un verdadero espectáculo de luces y sombras. Unas imágenes tomadas con el dron se encargaron de inmortalizar el momento más bello de todo el viaje.
Con algo de frío propio del inicio del día, nos pusimos a remar los últimos kilómetros de la vuelta a la isla. Hicimos una parada en un rincón precioso, Cala Rafalet, cuyas aguas esmeraldas bañan enormes paredes de blanca caliza. La última parada antes de nuestro destino fue Cala Sa Mesquida y su búnker, donde años atrás pasé una noche bastante «olvidable», pero esa es otra historia. Tras el descanso, nos lanzamos una última vez a las aguas del Mediterráneo para recorrer los kilómetros que nos separaban de nuestro punto de partida, aquel lugar del que habíamos salido siete días atrás.
Toda aventura tiene un final y, como no podía ser de otra forma, esta llegó al suyo tras desembarcar en el puerto de Es Grau: 7 días, 6 noches y más de 160 kilómetros remados alrededor de la isla. Menorca es un lugar increíble, lleno de rincones ocultos y playas dignas de estar entre las más bellas del mundo. Pero conocerla desde el mar, a bordo de una embarcación tan humilde como el kayak, ofrece una visión completamente diferente de la isla. Una forma de viajar más lenta, más cercana y, en cierto modo, más auténtica. Pero, más allá de todo lo que Menorca puede ofrecer, fue la compañía la que, unida al entorno, convirtió estos siete días en una aventura única.
