Pararse a fotografiar primates suele provocar una sensación sorprendentemente familiar. Quizás sean sus manos, su comportamiento o esa mirada tan humana. Lo que está claro es que hay pocos animales tan increíbles como ellos y, dentro de estos, los grandes simios se llevan gran parte del protagonismo, hasta el punto de convertirse en el objetivo de un viaje.
Pero no podemos olvidarnos del resto. Monos, lémures y otras especies ofrecen encuentros completamente diferentes, cada uno con su propia personalidad.