Nuestros dueños del cielo son esquivos, coloridos y extraordinariamente diversos. Los podemos encontrar a lo largo de todo el planeta, desde la selva más profunda hasta el desierto más extremo. Sus melodías me han acompañado durante mis viajes, en ocasiones convirtiéndose incluso en mi despertador particular.
Pero que sus colores no os engañen. Estos ligeros animales son mucho más complejos de lo que parecen. Sus relaciones, tanto dentro del grupo como en pareja, son únicas en el mundo animal, llegando algunas especies incluso a formar vínculos que duran toda una vida.